sábado, 4 de febrero de 2017

Leer como disfrute

Un cortometraje que incentiva al interés por la lectura y el sucumbir al mundo de la fantasía y el misterio que se encuentra en cada libro. Hermoso en verdad.



         Fuente:*Showtime Beyond Promo and Feature Presentation Intro 2008




jueves, 5 de enero de 2017

9 trucos para aficionar a los niños a la lectura



La lectura reporta tantos beneficios a los niños que es tarea de los padres conseguir que sientan el placer por leer. En Guiainfantil.com te damos unas recomendaciones para que puedas lograr que tu hijo adquiera el hábito de la lectura.


Fuente: www.guiainfantil.com

martes, 8 de noviembre de 2016

6 fórmulas infalibles para escribir sin faltas ortográficas

Resultado de imagen para escribir sin errores ortograficos

La escritura es el reflejo de las personas. Al igual que el aspecto físico. Si no damos importancia a los detalles y descuidamos algunos elementos importantes, es probable que demos una mala imagen a los demás. La buena escritura no solo genera una buena impresión, si no que abre las puertas a diferentes oportunidades laborales y académicas y permite que nos acerquemos a personas que pueden ser un influencia muy enriquecedora para nuestra vida.

Escribir es una habilidad humana y como toda habilidad es aprendida y debe ser entrenada para perfeccionarse. No solo se trata de unir un signo con otro para crear significado sino que debe desarrollarse un estilo, un ritmo y manejar las diferentes reglas gramaticales y ortográficas para expresarse de manera correcta.

No hay una fórmula mágica para escribir sin errores, pero podemos mejorar nuestra escritura practicándola de manera constante, informándonos sobre la normativa de la lengua y desarrollando alguna estrategia que permita optimizarla y mejorarla.
Si buscas una forma de mejorar tu escritura y evitar las fallas de ortografía más comunes, te regalamos estos 6 pasos infalibles que te ayudarán con tu objetivo.

1.  Un buen escritor es un buen lector: esto nadie lo pone en duda. Quienes escriben bien son personas que leen mucho. La lectura es una actividad muy enriquecedora, que no solo permite adquirir nuevos conocimientos, sino mejorar las habilidades lingüísticas y asimilar las reglas del lenguaje y los diferentes estilos. Si quieres mejorar la forma en la que escribes, comienza por leer más.

2.  Recordar las normas ortográficas más importantes: hay reglas ortográficas esenciales en el idioma español, como el uso de las tildes, de la B y la V, la J y la G, qué palabras llevan H, entre otras. Por la riqueza de nuestro idioma, son muchas las reglas que hay que aprender y no hay otra forma de hacerlo que memorizándolas. Se recomienda aprender las más básicas para ir sumando poco a poco nuevas.

3.  Consultar libros sobre normativas de la lengua: para conocer más sobre vocabulario y normativas de la lengua, se recomienda consultar los libros editados por la Real Academia Española como la Nueva Gramática de la Lengua Española (Manual) y la Ortografía de la Lengua Española, en los que se explica en detalle todo lo que se tiene que saber en el idioma español.

4.  Utilizar diccionarios: es común que al escribir nos asalten diferentes preguntas sobre el significado y escritura de algunas palabras, para ayudarnos, los diccionarios son una perfecta herramienta. A través de ellos podemos conocer los significados y acrecentar nuestro vocabulario.

5.  Activar el corrector en la computadora: cuando estamos escribiendo un texto, estamos tan compenetrados en el contenido que se nos pasan algunas faltas y errores, para evitar que esto suceda es mejor activar el corrector ortográfico en la computadora que estamos utilizando. Él se encargará de marcar esos errores para que  podamos cambiarlos.

6.  Escribir a mano: este tipo de actividad nos hace pensar mucho más en las palabras que estamos utilizando y en la sintaxis de cada oración, para mejorar la escritura es recomendable practicar de vez en cuando a puño y letra, para profundizar este proceso, practicar caligrafía y no dejar en el olvido la increíble habilidad de escribir a mano.


Fuente: www.universia.net

lunes, 14 de septiembre de 2015

La recompensa del placer de leer



Leer demanda un esfuerzo y es preciso recibir una recompensa. En esta oportunidad la recompensa se da de manera interna una vez se ha leído y se ha disfrutado la misma. Por eso consideramos que se lee para:

* Instruirse y aprender
* Crecer
* Pasar un buen rato
* Pensar y reflexionar
* Viajar
* Conocer otras formas de pensar
* Informarse

viernes, 11 de septiembre de 2015

sugerencias para incentivar la lectura



  • Aprovechar las vacaciones. Es un momento en el que la lectura se separa de la imagen escolar que tiene durante el año.

  • Buscar libros vinculados con los intereses de los niños. Llevarlos a una librería y dejarlos elegir solos lo que les gusta. Nunca obligarlos a leer o a terminar un libro si no quieren.

  • Tener un lugar para los libros. Crear en la casa un espacio para que el chico tenga su biblioteca propia, según sus gustos.

  • Pensar que los tiempos cambian. Los libros que gustaron a los padres no son necesariamente los les que van a gustar a sus hijos.

  • Compartir la lectura. Desde pequeños, leerles antes de dormir en voz alta.

  • Tener aliados. Más que los consejos de los padres, las sugerencias de gente de edad cercana a la de los chicos (como hermanos mayores o primos) pueden ser persuasivas.

jueves, 27 de agosto de 2015

Leer para crecer (2)


Escribir

Si leer enriquece al hombre porque le permite combinar su inteligencia con la del escritor y así formar un relato único que transforma, cuán importante será entonces el oficio de escribir. Escribir es el retorno del leer, es volver sobre caminos ya recorridos y hacerlos a la inversa mediante creaciones propias. Por eso solo de lectores frecuentes nacerán escritores competentes.

Los escritores son grandes moldeadores del pensamiento. Son termómetros de nuestra realidad. De ahí la importancia de que cada país cuente con su arsenal de escritores, quienes observarán, meditarán y plasmarán lo que somos y lo que nos rodea en un momento histórico determinado. Una sociedad sin escritores es el resultado de una sociedad que lee poco, pero también que observa poco, que reflexiona poco, que se encuentra entre limbos sujetos a los vaivenes de una cotidianidad donde lo extraordinario está vinculado al espanto y a la reacción y no a la belleza ni al pensamiento.

Con apuro

Por otra parte, los escritores son reflejo de lo que somos. Hoy es frecuente observar ciertos narradores que atropellan tramas para contar desenlaces con apuro.

Vemos escritores sin tiempo para describir, limitando sus ambientes a aquellos necesarios para que sus personajes puedan vivir apretados en un espacio reducido. Hay mucha prisa en la narración, semejante a la del transeúnte que a diario vemos en las calles de cualquier ciudad del país. Acción y reacción, espanto y susto, golpe y dolor. Hoy son raros los estilos como el de Gallegos, surgidos de la Venezuela rural de 1929, cuando en Doña Bárbara la belleza y la trama juegan a dúo y el lector participa de ellas mediante una visión detallada y compartida. Hoy no encontramos relatos así porque el país no es así. No hay tiempo y la urgencia y la inmediatez lo inundan todo. Es innegable que las realidades son distintas y así quedan plasmadas en esas letras que descifrará el ojo del lector. Un lector que vive en un mundo veloz, similar al del escritor que lo describe.

Del hogar

Por tanto, si en nuestra conciencia está el deseo de evolucionar como país, como familia y como individuo, el cultivo del hábito de la lectura, así como la formación humana en los valores y en la fe, debe venir intensa y constantemente del hogar, de ese espacio seguro y estable donde se forjan las personalidades y los sentimientos. Por eso, aquel tímido libro al fondo de la bolsa plástica de los útiles escolares debe tener un destino más digno que el mero olvido hasta la apurada y temida hora del examen en el lapso.

Lo importante, lo vital, es que padres e hijos busquen espacios para cálidas y silentes compañías en la tarde de un sábado o en una noche cualquiera, en la que el televisor haga silencio, el teléfono se ignore e Internet se adormezca, a fin de forjar la próxima generación de lectores y escritores venezolanos.

Aquellos que observarán con mente y espíritu crítico nuestro entorno, que lo describirán en crudos relatos para alertarnos de nuestros errores o que idearán mundos mejores para estimularnos a crecer. Venezuela necesita de aquellos que sueñen y retraten un país más justo, más colorido, más grande, pero sobre todo más posible. Esa urgente tarea está en las manos de nuestras familias y nunca es tarde para comenzar.

martes, 25 de agosto de 2015

 
Leer para crecer
En esta época es común ver por las calles de la ciudad apuradas y precavidas madres cargadas de inmensas bolsas plásticas que contienen esos olores tan particulares y distintivos del mundo estudiantil. Una mezcla única de los aromas que despiden la madera de los lápices, el pegamento de barra y los potecitos de témpera, toda ella bajo la fragancia de fondo del odioso pero necesario papel contacto. En muchas de esas bolsas reposará algún reluciente libro de ejercicios de matemáticas, cuadernos y blocks de dibujo. Al fondo, tropezando entre puntiagudos compases y escuadras, habrá tal vez un libro, una novela tímidamente sugerida por un profesor de literatura.
Lo cierto del caso es que esas bolsas reposarán en algún rincón del hogar hasta que se avecine el comienzo del año escolar. Días antes a esa fecha, todo el equilibro propio del descanso quedará irremediablemente fracturado por las abundantes diligencias que rodean esos preparativo. Entonces los olores volverán, ya más dispersos, cuando se vacíen las bolsas olvidadas y se ordenen en la mesa todos los útiles previamente adquiridos. Comenzará así el apilamiento del material y volverá a la luz del día aquella novela aplastada al fondo.
Con el inicio del año, rodeado de esos materiales vírgenes, sin manchas de creyón ni virutas de lápices, el alumno subirá un nuevo escalón en su proceso de enseñanza. Lo inundarán de instrucción técnica y de métodos para resolver complejos teoremas. Asuntos indispensables para su vida profesional y, sobre todo, para su discernimiento vocacional.
Por otro lado, la formación humana, que no conoce de vacaciones ni de treguas y que depende de la familia de cada quien, tendrá un refuerzo, más o menos tenue, en el aula del colegio. En eso consistirá el nuevo año escolar.
Relegado

En esa formación propia del hogar, que comprende a grandes rasgos lo concerniente a la fe, a los valores y a los hábitos, encontramos al usualmente relegado hábito de la lectura. Aquella novela incluida en la gran bolsa de útiles no servirá de nada, no dejará huella alguna, no transformará a nadie, si el alumno no cuenta con un espíritu habituado a la reflexión y a la lectura. Dicho hábito debe provenir forzosamente del hogar. Pareciera ser muy importante el tiempo invertido en Internet, la televisión, el videojuego y el deporte, arrinconando el silencio y la lectura a un espacio minúsculo, a veces inexistente, dentro de los quehaceres familiares. Mientras no surjan en la familia momentos de estímulo a favor de la lectura, seremos una sociedad que cada vez reflexione menos sobre sí misma, lo cual nos transporta a un viaje sin rumbo.
La frase de Schopenhauer: "leer es pensar con la cabeza de otro en lugar de con la propia", devela el poder de la palabra escrita.
Los libros nos conducen a paisajes fantásticos, a situaciones imprevistas y únicas, a realidades sorprendentes que habitan en esa íntima relación que se construye entre lo escrito y nuestra imaginación. No existen mundos fijos en la lectura. Cada quien, de acuerdo a su propia conciencia, a sus vivencias previas, a su particular forma de ver el mundo, entroniza en su ser descripciones y pensamientos de forma individual e irrepetible.
Habrá coincidencias, ciertamente, entre lo escrito y lo asumido, pero una parte importante de la lectura la pondrá siempre el lector. Es ese el tesoro que la familia debe mostrar a los más pequeños de la casa. Si la lectura es un hábito familiar, si hay ejemplos en el hogar que muestren la riqueza de la lectura, entonces será natural la compañía de un libro en la vida de cada individuo y la consecuencia lógica será el crecimiento del espíritu, del vocabulario, del mundo de cada quien.